El priísta llamó a su militancia a conducirse con madurez y a no permitir que las expresiones contrarias a su proyecto propicien división y enfrentamiento entre los mexicanos
QUERÉTARO, Qro.— Caen las primeras gotas de lluvia. Se escucha música tribal. Miles de jóvenes se mueven al mismo tiempo, acompasados, felices. Muestran el “músculo juvenil” de Enrique Peña Nieto y desbordan el Estadio Municipal de esta ciudad.
Les han regalado playeras nuevas. Han formado sobre el césped una ola roja con motas blancas que se mueve de un lado a otro. Hacen una fiesta en el estadio. Afuera un grupo de jóvenes corren de un lado a otro, se denomina #YoSoy132.
Día 56 de campaña. Peña Nieto cumple con el ritual. Saluda a todos los que puede, los abraza, se saca fotos con ellos, pero se ha percatado de que algo ocurre pese a las botargas, las pelucas y las matracas. Los jóvenes priístas, con playeras rojas recién regaladas, aprietan las porras obedeciendo a sus animadores. Muchos son bachilleres.
Valeria Martínez, estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro, saca una cartulina con la frase:“Peña Nieto aquí no te queremos”.
De inmediato, la joven es absorbida por los peñistas y se retira.
Los priístas responden “nosotros somos el 133” y se ríen de ella.
Peña llega al templete. Mantiene su discurso sobre la necesidad de un cambio para el país. A medio evento lanza directo un mensaje y llama a su militancia a conducirse con madurez y a no permitir que las expresiones contrarias a su proyecto propicien división y enfrentamiento entre los mexicanos.
Los jóvenes, las mujeres, los ancianos ponen atención, callan, guardan las porras.
El aspirante los convence de que las personas tienen derecho a manifestarse, a expresarse, también lo tienen, dice, quienes no comparten su proyecto de nación.
Les pide no caer en enfrentamientos, jaloneos ni empellones, y, en lugar de ello, hacer de la competencia política una fiesta para los mexicanos “que permita al pueblo de México la opción de decidir quiénes serán sus representantes, quiénes serán sus autoridades”.
Afuera los jóvenes con carteles del #132 corren de un lado a otro, trepan los muros. Termina el evento. Salen dos camionetas. Interceptan una, la golpean. En otra sale el candidato, el que pidió tolerancia.
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